No es una originalidad decir que la vida se nos da secuencialmente.
En forma permanente discurrimos entre vivencias y circunstancias, placenteras y no tanto, felices o dramáticas, con alto contenido material algunas... con alto contenido emocional otras.
Todas estas circunstancias tienen alguna de estas características. Hoy, en este momento, nos toca una más... Y no es cualquiera.
Si nos abocáramos a analizar los aspectos objetivos de ésta, nuestra actual circunstancia, es indudable que estamos siendo protagonistas de un hecho que no se agota en este ámbito. Hoy, los procesos de globalización, innovación tecnológica, crisis internacionales y locales del mercado de trabajo, obligan a adecuarse a cambios vertiginosos, dramáticos, donde quienes llegan tarde o no llegan, tienen sólo destinos inseguros o no tienen destino.
Esta colación de grado no es una excepción. Esto no es casual. Nosotros, por diversas razones, estamos cumpliendo con la exigencia de la hora... capacitarnos. Y así, una vez más, poder seguir adelante.
Tenemos la inmensa fortuna de haber podido dar un paso más. Y tal vez ya estemos pensando en el próximo. Todos sabemos que así debe ser.
Hoy, gozamos con el formalismo que nos permite percibir la sensación de la tarea cumplida. Una meta alcanzada. Un logro. Y eso es objetivamente satisfactorio.
Pero como decíamos al principio, todas las circunstancias son objetivas y subjetivas, al mismo tiempo. Y si bien objetivamente la situación es semejante para todos, cada uno percibe su intima sensación. Y para nosotros, quienes nos involucramos en un compromiso inusual, donde preparar un examen fue restarle tiempo al tiempo y donde rendir un examen incluye una cuota de vergüenza, estar aquí ante nuestros hijos, paladeando suavemente esta dulce sensación de orgullo, tampoco es poca cosa.
Somos lo que vamos construyendo. Igual que una vida es otra vida. Luchamos por seguir luchando. Vivimos para seguir viviendo. Indiferentes a los cambios de otros. Naciendo en cada nuevo día... Amamos lo que vamos dando.
Por eso, por la sensación objetiva de la tarea cumplida y por el intimo placer de cada uno: Gracias a los que nos ayudaron a lograrlo y bien por todos nosotros... dos veces bien.
En forma permanente discurrimos entre vivencias y circunstancias, placenteras y no tanto, felices o dramáticas, con alto contenido material algunas... con alto contenido emocional otras.
Todas estas circunstancias tienen alguna de estas características. Hoy, en este momento, nos toca una más... Y no es cualquiera.
Si nos abocáramos a analizar los aspectos objetivos de ésta, nuestra actual circunstancia, es indudable que estamos siendo protagonistas de un hecho que no se agota en este ámbito. Hoy, los procesos de globalización, innovación tecnológica, crisis internacionales y locales del mercado de trabajo, obligan a adecuarse a cambios vertiginosos, dramáticos, donde quienes llegan tarde o no llegan, tienen sólo destinos inseguros o no tienen destino.
Esta colación de grado no es una excepción. Esto no es casual. Nosotros, por diversas razones, estamos cumpliendo con la exigencia de la hora... capacitarnos. Y así, una vez más, poder seguir adelante.
Tenemos la inmensa fortuna de haber podido dar un paso más. Y tal vez ya estemos pensando en el próximo. Todos sabemos que así debe ser.
Hoy, gozamos con el formalismo que nos permite percibir la sensación de la tarea cumplida. Una meta alcanzada. Un logro. Y eso es objetivamente satisfactorio.
Pero como decíamos al principio, todas las circunstancias son objetivas y subjetivas, al mismo tiempo. Y si bien objetivamente la situación es semejante para todos, cada uno percibe su intima sensación. Y para nosotros, quienes nos involucramos en un compromiso inusual, donde preparar un examen fue restarle tiempo al tiempo y donde rendir un examen incluye una cuota de vergüenza, estar aquí ante nuestros hijos, paladeando suavemente esta dulce sensación de orgullo, tampoco es poca cosa.
Somos lo que vamos construyendo. Igual que una vida es otra vida. Luchamos por seguir luchando. Vivimos para seguir viviendo. Indiferentes a los cambios de otros. Naciendo en cada nuevo día... Amamos lo que vamos dando.
Por eso, por la sensación objetiva de la tarea cumplida y por el intimo placer de cada uno: Gracias a los que nos ayudaron a lograrlo y bien por todos nosotros... dos veces bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario